Teatro y Pensamiento en el Parque Ameghino: un recorrido por lo que
somos y por lo que queremos ser
Por Analía de la Fuente
La propuesta teatral de los Pompapetriyasos se ha conjugado con la de ponernos a pensar como
vecinos en la ley de medios audiovisuales y hacer un recorrido por lo que nos
pasa enmarcándolo en un contexto más amplio, el de los argentinos y nuestro derecho
a estar bien informados.
Una puesta en abismo de último momento
Domingo 7 de Noviembre. Son casi las 5 de la tarde, el
día entero está anticipándonos el verano y los ánimos son los de las
musculosas, las ojotas y los colores que vienen de la mano del calor. El
público ya está ubicado alrededor de la pasarela por la que van a presentarse
en un rato los Pompapetriyasos. Ellos
tras una natural bambalina de verde y de aire, se preparan para brindarnos su
función. El motivo de la reunión es Extra
extra, preguntas que dan vuelta, su último trabajo. Y la obra que estamos
por ver tiene que ver, de algún modo, con el día de la fecha: el día del
canillita, día en que Clarín, La Nación y Perfil
han decidido lanzar sus publicaciones a la calle pese al merecido descanso de
nuestro canillita amigo. Esto que parece ser una digresión de la cronista no lo
es tanto: esta última obra de los Pompa
trata de modo mordaz el tema de los medios de comunicación, cuestiona la
noticia, la enfrenta a la realidad, nos deja preguntándonos acerca de nuestra
participación en lo que nos atañe. Como muchos otros domingos, éste los Pompa darán su función al público que
los espera y aguarda, pero este domingo, a diferencia de otros y anteriores, la
función tendrá un epílogo: la mesa de charla- debate en la que Eduardo Anguita
hablará de la ley de medios. El paisaje no deja de ser promisorio: familias,
jóvenes, niños, adultos, abuelos, esperando que comience la función. Y
alrededor, como trasfondo de lo que somos un pelotazo, un grito de gol, una
piba colgada de las cintas que penden a su vez de la gentileza de un árbol
haciendo volteretas en las alturas, nenes y nenas en el arenero, bicis por acá
y por allá, carreras de ésas atemporales que sólo tienen la infancia y sus
regresos.
Cuando los actores entren a escena el poco avisado se
detendrá a curiosear qué está pasando, se quedará un instante, un rato o la
función íntegra.
Actores
y más
Los Pompapetriyasos son un grupo de vecinos que se
dedica a la puesta en parque de las obras que colectivamente elaboran. Se trata
de un trabajo en equipo y autogestivo. Comenzaron a trabajar en octubre de 2002
y ésta es ya su cuarta composición de teatro comunitario. Las obras solían ofrecerse al público en el
Parque de los Patricios (en este sentido la obra en cuestión es autorreferencial)
hasta que la obra del nunca acabar (una de las tantas estaciones del subte H
que la Ciudad
aún nos debe) quitoles el lugar en el que se presentaban haciendo de él puro
vallado y escombro, impedimento y amarillo, en síntesis: un obstáculo más a
nuestra cultura, transformando ese lugar de recreación en el de los hombres de
la construcción trabajando indefinidamente. En Extra, extra… los actores tienen un lugar entre los demás, las
piezas de los Pompas no tienen un
protagonista, lo que se propone es una visión de mundo en la que somos en el
otro y con el otro, los actores cantan, todos juntos cuando son el barrio, en
grupos cuando las aguas están divididas en el favor y la contra, alguna que
otra vez individualmente afirman, dudan, niegan algo, pero esas participaciones
individuales no escapan al todo que conforman y resaltan cada vez algo del
contexto en el que viven, la realidad no les es indiferente, los lleva como una
marea feroz a imbuirse de lo real, a mostrarlo, a dar su lectura del mundo. Este
grupo de trabajo es el de un arte complejo en el que se fusionan, la música, el
canto, lo dramático, lo social y todas aquellas disciplinas vinculadas al
teatro que pueden ser infinitas.
La
obra
- biri biri biri biri biri biri bá
- dicen que viene el
subte
-ahhhhhhhhhhhhhhhhhh (asombro)
- biri biri biri biri biri biri bá
-dicen que en dos
años
-ahhhhhhhhhhhhhhhhhh (desencanto)
- dicen que en cuatro
años
-ohhhhhhhhhhhh (decepción)
-dicen que nos acerca…
-uhhhhhhhhhhhhhh (entusiasmo dudoso,
de vida fugaz)
Entran los vecinos en bloque, conglomerados, juntos
como una continente en el océano, el paso de todos es el mismo, la pausa
también se siente acompañada, difícil que uno esté solo en tales circunstancias.
Cada uno con su periódico en mano, leyendo las noticias, abriendo y cerrando
sus diarios en concomitancia, transmitiéndonos gesto y cuerpo mediante el
efecto de esa lectura, de esa versión de los hechos. Entran juntos, en
consonancia, y el acto que realizan –el de la lectura- si bien es el mismo va a
ser distinto en cada caso, tendrá implicancias únicas e individuales y cada una
con su singularidad será parte de un colectivo también singular frente a otros
colectivos. Va a ser inevitable que de cada acto de leer nazca lo que podría
ser la conjunción de todos y que de ese encuentro haya una consecuencia: la que
enfrenta lo que dicen los medios con lo que les pasa a los vecinos.
Podemos ver a la fauna del barrio, a nosotros mismos,
paseando el perro o saliendo a correr o al trabajo por la mañana, y entre ella
(entre nos) a los empleados del subte que no está listo, porque los hombres están
todavía haciendo Buenos Aires. La pregunta que ronda la incertidumbre de
quienes habitan el barrio es simple, esperable, cuando se hallan con el Parque de siempre
‘ocupado’ por el progreso: ¿qué pasa?; la respuesta de los encargados de la
obra también es (debería) ser simple: el subte, responden. A partir de esa llegada que es también una
irrupción los vecinos que hacen de vecinos rodeados de más vecinos que estamos
espectándolos manifiestan lo que es su vida en este barrio: en ocasiones un
territorio sujeto a planes que quedan más de una vez en proyecto, en una (no
siempre) buena idea jamás llevada a cabo, en el limbo de lo inconcluso, porque
los gobiernos cambian pero los vecinos seguimos viviendo en el mismo lugar y
nos preguntamos juntos ante la huella de lo no- hecho, de lo alterado, de lo
mutilado y trastornado: ¿Por qué acá, por
qué? ¿Por qué, para qué, para quién?, como dicen (cantan) los actores en
escena. Y estas preguntas conciernen no sólo a la problemática (y corta) llegada
del subte, sino también a la del polisémico distrito tecnológico, sobre el cual
hemos escuchado, quienes vivimos dentro de los límites de este barrio, ya
demasiadas versiones y no todas del todo agraciadas.
De este modo, la obra en cuestión y las anteriores,
que también se ocuparon de la realidad del vecino[1],
vendrían a ser algo así como una puesta en abismo. En literatura y,
consecuentemente, en dramaturgia, se denomina de ese modo a los relatos
enmarcados, a la imbricación de una narración, de una historia o representación
en otra. Sucede en Hamlet, por ejemplo, cuando el príncipe danés,
protagonista de la obra, le pide a la compañía teatral itinerante que llega a sus
pagos (Elsinor) la escenificación de lo que es su realidad dentro de este drama shakespeareano: el asesinato de su
padre por sangre de su sangre, en manos Claudio, hermano de éste y tío de
aquel. Los ojos del culpable, sucesor del muerto en el trono, no pueden evitar
dar a conocer la turbación que padecen cuando esa realidad se encuentra sobre el
escenario. Así, el dispositivo que acciona la verdad ficcionalizada dentro de
la ficción sería el causante de la sensación
de vértigo que provoca la puesta en abismo. Por el contrario, o de modo similar
pero hacia otros horizontes, lo que
hace esta compañía de teatro barrial es enmarcar su recorte de lo real, hacerlo
acto para generar en nosotros, el público, la comunidad, lo que Hamlet logra con
Claudio: el abismo de vernos en escena. Si en Hamlet sucede una puesta en escena de la ficción dentro de la misma
ficción, me atrevo a decir que en Extra
extra, preguntas que dan vuelta la puesta en escena (o Parque) es la de la
realidad dentro de la realidad. Nuestro ‘abismo’, el de los vecinos, sería no
el de la culpa como en el caso de Claudio, sino el de la demanda o, mejor, el
llamado, la invitación a una participación creciente en lo que nos toca y
conforma en lo que es parte de nuestro día a día, en la porción de Ciudad que
nos aloja y hospeda. El caso de Claudio, su abismo, se lo dejamos al actual
jefe de gobierno porteño (olvidadizo siempre del sur y sus barrios) y a la
prosapia de antecesores que actuaron con la misma desidia. A quien le quepa el
sayo que se lo ponga, diría alguna de nuestras abuelas.
No viene al caso anticiparles el resto de la obra que
pueden ver todos los domingos en el Parque Ameghino y que vale la pena
observar, analizar, escuchar, cantar y compartir.
(para más información sobre los Pompa y sus trabajos,
pueden consultar su sitio web: www.pompapetriyasos.com)
[1] Las anteriores versaron sobre los
siguientes temas: Con familia Cómo
estás????? trató el tema de la familia en contexto de crisis
(contextualizada en la década del ’30); en
La fiesta de fin de año del club “Honor y gratitud” tanto el vecino- actor como el vecino-
espectador jugaban a ser parte del club; con Visita guiada la representación era la de un paseo crítico por el
barrio, atendiendo a lo que sí se quiere de él pero dando cuenta también de lo
que deberíamos cambiar.

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