viernes, 15 de noviembre de 2013

pasado moreno de la revolución/ marzo 2010

El lado oscuro de la Revolución: su sueño eterno

El 22 de Marzo último tuvo lugar la presentación (relanzamiento) del libro ¿Quién mató a Mariano Moreno? Del Ingeniero Manuel Vila, presidente del Foro de la Memoria de Parque de los Patricios, en la sala ‘Jacobo Amar’ del Banco Credicoop, situado en Av. Caseros al 3200.
Revolución. (Del lat. revolutĭo, -ōnis).
 2. f. Cambio violento en las instituciones políticas,
económicas o sociales de una nación.
Diccionario de la lengua española.
Rae. Vigésima segunda edición

¿Se necesitaba tanta agua para apagar tanto fuego?
Manuel Vila


Hoy, a días nomás del 25 de Mayo y la consecuente conmemoración de doscientos años de Historia, convendría rever algunas de las cuestiones en derredor del motivo por el que circundan demasiadas palabras. Hoy, que todas las escuelas de la República mientan el asunto con mayor o menor rigor histórico, que se preparan con discursos, disfraces y todo lo que implica un acto escolar junto a la teatralidad que es parte de su contexto; la escolaridad argentina y sus docentes, todo lo que rodea la comunidad educativa, los padres incluso (¿incluso?), ajustician o envanecen aquello que, bien o mal, representan. Hoy que nuestra clase dirigente hace tanta pompa por una palabra: Bicentenario, podríamos ponernos a pensar, nosotros, argentinos y argentinas, qué significa eso de la Revolución, eso de Primera Junta, eso de la Historia y nuestra argentinidad, podríamos tratar de revisar los orígenes de nuestra Nación, esa germinación que, seis años después, daría como vagido una palabra: ‘Independencia’. En este contexto de víspera, en un presente con toda la apariencia de una avidez conmemorativa, acaeció el relanzamiento de la obra del Ingeniero Vila, ¿Quién mató a Mariano Moreno?.
El pasado 22 de Marzo fue la presentación del ensayo histórico que trata de echar luz sobre la muerte de quien fuera uno de los ideólogos de la Revolución de Mayo, Mariano Moreno, secretario de la Primera Junta. El texto de Vila es el resultado de una investigación que ha ido a los documentos de la época en busca de respuestas. ¿Qué valor tiene desentramar una intriga de casi doscientos años, qué sentido urdir en las intrigas de la Historia, entrometerse en sus recovecos y reclamarle eso que no nos ha dicho, eso que sigue escondido por algún motivo que se nos escapa, que sólo y en el lamento de la duda podemos suponer? Quizás uno que se destaca entre muchos: el de la memoria, custodio implacable de la verdad y la justicia. 
Mariano Moreno murió el 4 de Marzo de 1811, a bordo de la Fragata Inglesa de Comercio ‘La Fama’. Mariano Moreno murió envenenado en altamar por el emético que se le suministrara. Mariano Moreno, ideólogo la Revolución, muere rodeado de marea y de sombra. Para ese momento había sabido ganarse opositores que provenían de distintos flancos. Con Belgrano, conformó el lado oscuro de la Revolución, ése que no contaba con el apoyo de los grandes terratenientes, que iba a contrapelo de unos intereses económicos de clase dominante. Como hoy, como no hace mucho y como todavía, en ese entonces la realidad rioplatense constaba de una mala distribución de la riqueza, de la propiedad, de los derechos. Como el fenómeno del Peronismo, el de la Revolución de Mayo de 1810 supo aunar intereses diversos, lejanos. Por eso, la unión, sí, hace la fuerza, pero después de un primer momento de euforia y comunión, cuando esos intereses dispares se ven frente a lo que habían querido conseguir hecho realidad y tiempo presente, rempujar deja de tener sentido, y de lo que era unión no queda más que un cisma, triste, solitario, final. La Revolución tuvo aristas divergentes, dos caras, una de luz y otra de sombra que dieron el claroscuro que somos los argentinos, y argentinas: Moreno y Saavedra, las intenciones de un gobierno que aspira a cambios radicales en la estructura social y la de otro cuya voluntad es sólo la de un cambio de nombre, la de más de lo mismo, la de las reivindicaciones populares frente al conservadurismo, la de criollos y realistas. Así, en un contexto complejo, todo era posible: el viraje hacia un cambio profundo que nos desarraigara de un régimen con directrices externas (‘no íbamos a cambiar de yugo’, pregonaba Moreno) o la permanencia inerte en estructuras coloniales. Y lo que sucedió fue que la parte más genuina de lo que llamamos Revolución fue extinguiéndose lenta, paulatinamente, y su voz ha quedado tan pequeña que nos han hecho creer que estaba muerta o desaparecida, desapariciente, perecida. Pero no. Ha quedado, queda todavía, un eco que renace de lo que fue y que viaja por el tiempo, por los siglos, para avisarnos que otra pudo haber sido nuestra Historia, que otra sería nuestra Nación si eso que hoy seguimos peleando  se hubiese aguerrido a su lucha mucho antes, si hubiésemos perdonado menos y recordado más.
Por todo eso, es importante no hacer caso omiso de obras como la de Vila, quien propone develar el misterio en torno a la muerte de Moreno, muerte alrededor de la cual giran como posibles responsables, culpables, cómplices, el Capitán Stephenson de la FragataLa Fama’ en la se dirigía a Inglaterra; lord Strangford, Ministro inglés en Brasil; el saavedrismo o costado realista-conservador de la ‘Revolución’. Sea como fuere, la desidia ha dejado por siglos un crimen en la obscuridad. Sobre el mismo hoy sólo podemos hacer conjeturas, guiarnos por las huellas de realidad que hay en las documentaciones de la época. Y podemos hacerlo con mayor o menor grado de certeza respecto de las conclusiones que saquemos. Y lo importante de la tarea es lidiarle al olvido las pausas de la memoria. Y en esta idea reside el valor de la obra de Vila, en pelearle al olvido estos casi dos siglos sin paz. Como esgrime Julio Argentino de la Vega en su prólogo, el libro, la investigación, tiene un epílogo no escrito: “el que surgirá en el pensamiento de quienes lo hayan leído”. Concluye de la Vega en su introducción: “La historia de Mariano Moreno, despojada del acartonamiento de los transitados textos escolares, lo muestra como un hombre de firmes ideas, apasionado y con una visión política y estratégica notables. Surgen entonces muchas reflexiones: ¿cuál hubiese sido el destino de Moreno de no haber sido asesinado? (…) Si no hubiese desaparecido, la historia argentina sería otra, muy diferente”. Demasiados hubiese para un único hecho que se multiplica en el mundo de lo imposible.
Si toda Revolución comienza con entusiasmo, no permitamos que muera en decepción. Repasemos estos días un poco de nuestra Historia más lejana.
Si la Revolución de Mayo de 1810 puede considerarse el primer hito de nuestra Nación, la muerte de Moreno y todo lo que ella conlleva constituyen la primera traición a la Patria.        

 Que la Revolución no sea (o sí) un sueño eterno. Pero, sea como sea, que no elijan por nosotros. 

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