viernes, 15 de noviembre de 2013

canillitas/ nov 2009

El diario a diario

El 7 de noviembre, como todos los años, se conmemoró el día del canillita. Agenda Parque Patricios estuvo con Ariel Muñiz, Secretario de Cultura electo de Sivendia (Sindicato de Vendedores de Diarios y Revistas) a partir del 10 de Diciembre próximo, conversando sobre la situación actual del gremio y del país en general.



Uno de los personajes insoslayables del paisaje porteño ha sido desde tiempos inmemoriales la figura del vendedor de diarios y revistas, el canillita, inmortalizado en el sainete homónimo de Florencio Sánchez. El día del canillita comenzó a festejarse el 7 de noviembre de 1947 en conmemoración al día de la muerte del dramaturgo rioplatense. 1997 fue el último año en que ese día fue feriado para el gremio puesto que el deterioro del intercambio laboral en la época de la convertibilidad, el uno a uno y la Argentina generosa, no hizo una excepción con la última instancia de comercialización de periódicos. En ese momento el Sindicato, en sintonía con el neoliberalismo imperante de los noventa, concedió entre otras cosas ese derecho. Al año siguiente el canillita no descansaría en su día. Y no lo haría por varios años más. Diez exactamente. Porque en 1997 la nueva dirigencia del Sindicato, ya no en concomitancia con la entrega por la entrega misma, propuso no abrir los puestos de diarios y la iniciativa tuvo un fuerte nivel de participación: hubo un acto en la CGT en el que estuvieron presentes dos mil vendedores de diarios y revistas. Pero el diario salió y se comercializó sino como todos los días a través de vendedores callejeros eventuales contratados por Clarín y Nación, que no darían tan fácilmente el brazo a torcer. El reclamo apuntaba a la recuperación de las condiciones de trabajo, harto devaluadas en la década pasada a través del decreto 1025/00. Éste desreguló la actividad cuyas conquistas habían venido de la mano de un decreto de 1945, el 29.045, origen del Estatuto del Canillita. Dicha desregulación tuvo como contrapartida el decremento de los porcentajes de ganancia de los diarieros que fue sinónimo de la devaluación de sus salarios, además de la pérdida de puestos de trabajo ya que cerraron consecuentemente dos mil doscientas paradas de diarios. A la reducción de porcentajes se sumaron diversas estrategias para intercambiar más trabajo por menos salario: los inserts (fascículos, colecciones, etc.) que se publican adjuntos, por un lado, y las distintas publicidades que acompañan las ediciones de los diarios, por otro, son dos de las formas más comunes a tales efectos; los primeros, debido a porcentajes aún menores que los ya reducidos de los diarios y revistas; las segundas, porque no aportan valor alguno al trabajo del vendedor. El armado de los diarios corre por cuenta del canillita cuyo trabajo puede verse en exceso obstaculizado cuando debe repartir junto con éstos botellas de gaseosas, muestras de comida canina, de shampoo o de lo que se les ocurra al Grupo Clarín y sus pares. Como si eso no hubiese sido suficiente desmedro para el sector, el decreto permitía además la venta en locales comerciales o a través de máquinas expendedoras. De tal modo, la gestión actual de Sivendia, que sucedió a la dirigencia menemista y asumió con una deuda de 12 millones de pesos que está tratando de saldar, fijó como objetivo recuperar los derechos que habían sido regalados a los monopolios editoriales a cambio de nada. Y el comienzo de la nueva lucha ya ha tenido sus frutos: la Comisión de Legislación del Trabajo de la Cámara de Diputados aprobó el 21 de Octubre del corriente el proyecto que establece la derogación del decreto 1025/00 luego de un año de haber sido presentado. Y no sólo eso, el 28 del mismo mes, la cámara de Diputados de la Nación dio media sanción al proyecto que declara el 7 de Noviembre como “Día Nacional de Descanso del Vendedor de Diarios y Revistas de la República Argentina”. Ambos proyectos consideran a los dueños de los quioscos de diarios “trabajadores de la cultura”, idea a la que no adhieren los editores de diarios (AEDBA) que se oponen a los proyectos argumentando que la crisis actual de la prensa escrita se vería agudizada por estas intervenciones. Respecto del conflicto, el Secretario de Cultura electo de Sivendia, Ariel Muñiz, habló con Agenda acerca de la importancia de la lucha gremial pero atendiendo a un proyecto de país, identificando quiénes son los actores de nuestra historia, entendiendo por qué luchamos: “Hacemos asambleas con los compañeros hace tres años. Al principio discutíamos lo inmediato, lo propio. Ahora eso está cambiando de a poco. Los argentinos tenemos que empezar a pensar de la puerta de nuestra casa para afuera”.  Y distinguió entre dos enemigos distintos entre los editores: “Con Clarín tenemos un problema de salario. Quiere que trabajemos más por menos todo el tiempo. Con La Nación el problema es otro, es un problema de sistema, ellos quieren que desaparezcamos completamente porque su problema es con todos los trabajadores. Qué expresa Nación, el sistema. Cuál es la frase que desde el primer día, la primera edición, de 1º de Julio de 1870, pregonan: La Nación será una tribuna de doctrina. Tienen una máquina desde 2001 que hace el trabajo de quinientos gráficos, hay cuatro en el mundo nada más. Trabajan nada más que con veintitrés gráficos. Clarín no, Clarín hace otra cosa, más acorde con la UIA, en cambio, Nación es la oligarquía terrateniente”. La idea de la actual dirigencia de Sivendia, según Muñiz, es “crear una corriente político sindical en la que los sindicatos no piensen en lo propio sino en un proyecto de país que incluya al movimiento obrero tanto ocupado como desocupado”. 

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