El
diario a diario
El 7
de noviembre, como todos los años, se conmemoró el día del canillita. Agenda Parque Patricios estuvo con Ariel
Muñiz, Secretario de Cultura electo de Sivendia (Sindicato de Vendedores de
Diarios y Revistas) a partir del 10 de Diciembre próximo, conversando sobre la situación
actual del gremio y del país en general.
Uno
de los personajes insoslayables del paisaje porteño ha sido desde tiempos
inmemoriales la figura del vendedor de diarios y revistas, el canillita,
inmortalizado en el sainete homónimo de Florencio Sánchez. El día del canillita
comenzó a festejarse el 7 de noviembre de 1947 en conmemoración al día de la
muerte del dramaturgo rioplatense. 1997 fue el último año en que ese día fue
feriado para el gremio puesto que el deterioro del intercambio laboral en la
época de la convertibilidad, el uno a uno y la Argentina generosa, no
hizo una excepción con la última instancia de comercialización de periódicos.
En ese momento el Sindicato, en sintonía con el neoliberalismo imperante de los
noventa, concedió entre otras cosas ese derecho. Al año siguiente el canillita
no descansaría en su día. Y no lo haría por varios años más. Diez exactamente.
Porque en 1997 la nueva dirigencia del Sindicato, ya no en concomitancia con la
entrega por la entrega misma, propuso no abrir los puestos de diarios y la
iniciativa tuvo un fuerte nivel de participación: hubo un acto en la CGT en el que estuvieron
presentes dos mil vendedores de diarios y revistas. Pero el diario salió y se
comercializó sino como todos los días a través de vendedores callejeros
eventuales contratados por Clarín y Nación, que no darían tan fácilmente el
brazo a torcer. El reclamo apuntaba a la recuperación de las condiciones de
trabajo, harto devaluadas en la década pasada a través del decreto 1025/00.
Éste desreguló la actividad cuyas conquistas habían venido de la mano de un decreto
de 1945, el 29.045, origen del Estatuto del Canillita. Dicha desregulación tuvo
como contrapartida el decremento de los porcentajes de ganancia de los
diarieros que fue sinónimo de la devaluación de sus salarios, además de la
pérdida de puestos de trabajo ya que cerraron consecuentemente dos mil
doscientas paradas de diarios. A la reducción de porcentajes se sumaron
diversas estrategias para intercambiar más trabajo por menos salario: los
inserts (fascículos, colecciones, etc.) que se publican adjuntos, por un lado,
y las distintas publicidades que acompañan las ediciones de los diarios, por
otro, son dos de las formas más comunes a tales efectos; los primeros, debido a
porcentajes aún menores que los ya reducidos de los diarios y revistas; las
segundas, porque no aportan valor alguno al trabajo del vendedor. El armado de
los diarios corre por cuenta del canillita cuyo trabajo puede verse en exceso obstaculizado
cuando debe repartir junto con éstos botellas de gaseosas, muestras de comida
canina, de shampoo o de lo que se les ocurra al Grupo Clarín y sus pares. Como si eso no hubiese sido suficiente
desmedro para el sector, el decreto permitía además la venta en locales
comerciales o a través de máquinas expendedoras. De tal modo, la gestión actual
de Sivendia, que sucedió a la dirigencia menemista y asumió con una deuda de 12
millones de pesos que está tratando de saldar, fijó como objetivo recuperar los
derechos que habían sido regalados a los monopolios editoriales a cambio de
nada. Y el comienzo de la nueva lucha ya ha tenido sus frutos: la Comisión de Legislación
del Trabajo de la Cámara
de Diputados aprobó el 21 de Octubre del corriente el proyecto que establece la
derogación del decreto 1025/00 luego de un año de haber sido presentado. Y no
sólo eso, el 28 del mismo mes, la cámara de Diputados de la Nación dio media sanción
al proyecto que declara el 7 de Noviembre como “Día Nacional de Descanso del Vendedor de Diarios y Revistas de la República Argentina ”. Ambos proyectos consideran
a los dueños de los quioscos de diarios “trabajadores de la cultura”, idea a la
que no adhieren los editores de diarios (AEDBA) que se oponen a los proyectos
argumentando que la crisis actual de la prensa escrita se vería agudizada por
estas intervenciones. Respecto del conflicto, el Secretario de Cultura electo
de Sivendia, Ariel Muñiz, habló con Agenda
acerca de la importancia de la lucha gremial pero atendiendo a un proyecto de país, identificando quiénes son
los actores de nuestra historia, entendiendo por qué luchamos: “Hacemos
asambleas con los compañeros hace tres años. Al principio discutíamos lo
inmediato, lo propio. Ahora eso está cambiando de a poco. Los argentinos
tenemos que empezar a pensar de la puerta de nuestra casa para afuera”. Y distinguió entre dos enemigos distintos
entre los editores: “Con Clarín tenemos
un problema de salario. Quiere que trabajemos más por menos todo el tiempo. Con
La Nación el
problema es otro, es un problema de sistema, ellos quieren que desaparezcamos
completamente porque su problema es con todos los trabajadores. Qué expresa Nación, el sistema. Cuál es la frase que
desde el primer día, la primera edición, de 1º de Julio de 1870, pregonan: La Nación
será una tribuna de doctrina.
Tienen una máquina desde 2001 que hace el trabajo de quinientos gráficos, hay
cuatro en el mundo nada más. Trabajan nada más que con veintitrés gráficos. Clarín no, Clarín hace otra cosa, más acorde con la UIA , en cambio, Nación es la oligarquía terrateniente”.
La idea de la actual dirigencia de Sivendia, según Muñiz, es “crear una
corriente político sindical en la que los sindicatos no piensen en lo propio
sino en un proyecto de país que incluya al movimiento obrero tanto ocupado como
desocupado”.

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