El
país en general, y la ciudad de Buenos Aires no es la excepción a la regla,
atraviesa una crisis que está manifestándose desde diversos ángulos de nuestra
vida citadina: no pocas son las aristas de las problemáticas sociales y, entre
ellas, no es menor el peso del panorama educativo. Por un lado, las políticas
educativas del macrismo vienen siendo cuestionadas desde la mayoría de los
gremios docentes; por el otro, el macrismo, ya desde su asunción, ha dado
inicio a su mandato desde una ironía mayúscula: dedicando sus votos a la clase
trabajadora de la educación. Y una nada disimulada amenaza: “desde ya les aviso
que se les terminaron las licencias y todo”. Así las cosas, a año y medio de
desempeño de sus funciones, el oficialismo porteño tiene en su haber un récord
histórico: el presupuesto educativo más bajo en veinte años que,
paradójicamente, está acompañado por un importante aumento (del veintitrés por
ciento para mayor exactitud) de los subsidios a la educación privada.
Agenda de Parque Patricios estuvo
con una dirigente de UTE, la docente Alejandra Bonato, y con una afiliada de Ademys,
también educadora, Lía Dresney, quienes tuvieron la amabilidad de abrirnos las puertas
de sus hogares para aclararnos el
paisaje educativo de la ciudad.
En
ambas entrevistas, las docentes resaltaron la importancia de la lucha, para la
que es imprescindible estar afiliado. Cuenta Bonato: “yo empecé a ejercer como maestra diez
años después de recibirme, en el ’91, en la escuela 4 del distrito quinto,
Solís y Brasil. Tenía muy claro que tenía que estar sindicalizada, entonces un
día vinieron de UTE a vernos, a visitar la escuela como hago yo hoy y me
dijeron: ¿te querés afiliar? Y yo les dije: sí. Pero me afilié a UTE como me
pude haber afiliado a cualquiera, fue la suerte de que UTE recorre. Al poco
tiempo volvieron a la escuela y preguntaron si alguien quería ser delegada,
entonces yo me propuse y lo consulté con las compañeras. Ellas en seguida me
dijeron: vos”. Dresney, quien comenzó a ejercer en el año ’88 en la ciudad de
Neuquén, recién recibida, milita actualmente en una agrupación docente
independiente, Lista de maestros, además de haberse afiliado a Ademys hace un
año y de haber pasado por UTE hace tiempo. Esta docente tras la experiencia
neuquina, critica la falta de asambleas generales en la ciudad de Buenos Aires:
“yo pienso que hay que estar sindicalizada, cuando me recibí me fui a trabajar
a Neuquén y allá está ATEN, Asociación de Trabajadores de la Educación de Neuquén, y
hay asambleas, participé de una asamblea e inmediatamente me afilié”. Ambas
coinciden también en lo perjudicial que es la presencia de tantos sindicatos:
hoy día los porteños contamos en la
Ciudad con diecisiete sindicatos docentes, hecho que
dificulta la lucha y las posibilidades de acuerdo entre las partes.
En cuanto a su desempeño profesional,
Bonato se declara orgullosamente parte de la escuela 12 de la villa de Zabaleta
de Barracas, desde su concepción en tiempos del gobierno de Ibarra: “A la
escuela 12 la conozco desde que tenía los containers. Nace básicamente
aprovechando las fábricas que había en la zona, de lo que antes era un polo
obrero, galpones que eran fábricas. Fue un intento que en su momento trajo
mucha discusión: la escuela dentro o fuera de la villa. Había quienes decían,
entre ellos yo en ese momento, la escuela dentro de la villa crea un ghetto que
limita a los chicos, después uno madura y va entendiendo otras cuestiones. Esa
discusión se pierde y empieza el polo educativo dentro de la villa. Entonces se
ponen unos conteiners, en invierno eran cubitos y en verano, sartenes, pero con
un grupo de compañeros docentes que le puso el cuerpo a la escuela
admirablemente se bancó y se construyó”. La escuela 12 es un predio de media
manzana que consta de primaria, maternal, Centro de Formación Profesional y al
que, hasta hace muy poco, sólo le faltaba su escuela media. Bonato arguye la
necesidad de la escuela dentro de la villa por diversos motivos: “en el barrio
hay alrededor de 1500 pibes sin escolaridad y a raíz de recorrerlo y de ser
responsable de este distrito veo que estos pibes, sin escuela en la villa, no
tienen posibilidad de escolarización. Primero, porque en las escuelas
periféricas cuando dicen: vivo en Zabaleta, manzana 18, casilla 13, les dicen:
lista de espera. Segundo, si les dan cupo, muy probablemente, se queden libres
en el corto plazo porque la única manera de salir de la villa es con el 70, el
70, por un lado, tarda mucho, y, por otro, suele no haber plata para pagarlo”.
En cuanto a este tema, Dresney, que ejerce la docencia en la escuela 2 de
Almafuerte y Av. Caseros, cree que la escuela dentro de la villa colabora con
la ghettización y que el discurso de la multiculturalidad instaurado mediante la
Ley Federal de Educación de la última
década infame aun no ha sido resuelto pese a la nueva Ley. Ve en ese asunto una
parte de un todo que lo excede: la fragmentación que en materia educativa se
expresa descentralización mediante, por ejemplo, a través del “divide y
reinarás” que significan tantos sindicatos docentes, o de la escisión entre los
distintos niveles educativos que deberían conformar un todo armónico en vez de
partes que jamás comulgan en medio del caos y la segmentación. Según la
docente, “la fragmentación de la Ley Federal
de Educación no ha sido combatida por la nueva Ley, sigue vigente. El tema de
la multiculturalidad es muy delicado, debe ser un valor pero no debe significar
la acotación del mundo que se les muestra a los chicos limitándolos a la
funcionalidad de una realidad regional. Hay que reclamar contenidos básicos
comunes para todo el país”. Pese a las críticas, Dresney rescata varios
aspectos de la nueva Ley en cuanto a lo curricular: “tiene enfoques
importantes, que van más hacia lo conceptual, hay una postura pedagógica
importante que da especial importancia a cómo el pibe se apropia del
conocimiento para usarlo el resto de su vida”. Otro punto negativo de la misma
sería su forma de estar escrita “que causó rechazo en muchos docentes” y está
vinculado también a la ya citada fragmentación, en este caso, vía la división
tajante que existe entre “profesionales de la educación” que dictaminan formas
y docentes que las ejecutan: “debería ser condición sine qua non para quienes debaten y escriben las leyes de Educación,
ejercer la docencia”.
Respecto al gobierno de Macri, las
dos entrevistadas ven en el mismo una política educativa que va en contra del
discurso que pregona, al que se reduce a contrariar con sus actos. Dresney
halla “una política de destrucción y vaciamiento de la escuela pública a la que
le quita por todos los medios sus posibilidades de autonomía. Además
desprestigia a los docentes. Hay persecución, falta libertad de expresión, falta
libertad en general”, existe en la ciudad de Buenos Aires desde este gobierno
una disposición que prohíbe a cualquier empleado público de Educación hablar a
los medios de comunicación. Bonato responsabiliza al gobierno de Macri por
todos los paros hechos hasta el momento y afirma: “y eso después lo aprovecha
el tipo para decir que somos vagos y cosas así” y agrega: “nos quieren como
peones sumisos que le digan a todo que si. Y bueno, va a tener que entender que
nosotros somos peones rebeldes, que vamos a seguir defendiendo la educación
pública, lugar donde él no tiene negocio”. En relación a la campaña de desprestigio
declara: “para el tipo nuestros votos no cuentan, él tiene que cuidar a su
electorado del 35%, no hablemos del otro 65%, el otro 65% no existe. El 35% de
la primera vuelta que lo votó para esto: el que no trabaja, ¡no cobra!, no usás
casco, ¡te saco la moto!, llegás tarde, ¡te descuento!, matás, te mato. Esto
les encanta. Él corre el riesgo de que esas personas que lo votaron antes, hoy
voten a Carrió. Los votos siempre se le van por derecha”. Y hace alusión al
tema tan citado últimamente de la inseguridad: “no se soluciona poniendo
luminaria y policía, se soluciona con proyectos de inclusión social y para eso
la vedette es la escuela. Me parece que tenemos (aludiendo nuevamente a la escuela 12) 121 pibes en la escuela y no
en la calle. Yo, como sindicalista, voy a exigir que esta escuela sea la mejor,
porque igualdad de oportunidades no es darles a
todos lo mismo, sino darle más a los que menos tienen, porque si no ¿de
qué igualdad estamos hablando? El que no tiene siempre arranca de más abajo, viene
con carencias, necesita más. Entonces yo no quiero una escuela pobre para
pobres, voy a luchar para que así no sea, pero, hoy por hoy, estoy feliz porque
la escuela está abierta. Ya vamos a ver cómo la mejoramos, cómo crece. Este es
un trabajo de UTE como organización. Esta escuela la abrió UTE concretamente que
acaba de donar un timbre porque ¡esta escuela no tenía timbre! Los pibes
preguntaban a cada rato: -¿Y? ¿Ya salimos?, - ¡No! -¿Y? ¿Ya salimos?, - ¡No!
(risas) Entonces ahora esperan el timbre y cuando se toca el timbre, salen”. Y
culmina: “El único trabajo de niños y niñas debe ser ir a la escuela”.
Agenda agradece
enormemente a ambas docentes el tiempo que nos cedieron a fines de nuestra
tarea comunicativa que irrumpió en sus cotidianeidades más que atareadas: A
Alejandra Bonato y su familia, en especial, a su pequeño nieto, cuya cena se
retrasó más de lo pensado por la entrevista, y a Lía dresney y sus tres
pequeñas a punto de nacer en días nomás, las “trilli”, cuyas patadas significaron
quizás un almuerzo más que demorado.

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